joyería

                                                         

                                         

              Louis-François Cartier

 

 

 Louis-François Cartier (1819-1904) en 1847 sucede a su maestro Adolphe Picard, y se hace cargo de su taller de joyería sito en el 29 de la rue Montorgueil de París. El año anterior, había registrado su propia marca de maestro: un rombo con un corazón formado por las iniciales L y C. Éste fue el nacimiento de la empresa Cartier y el de un Estilo Propio, que perdura hasta nuestros días.

A Louis-François Cartier , el fundador de esta gran firma, le sucedió su hijo Louis –François Alfred y a su vez a éste, sus tres hijos, los cuales tendrán en sus manos, el futuro internacional de la empresa: Louis-Joseph será responsable de París, Jacques-Théodule se establecerá en Londres y Pierre-Camille en Nueva York.
Después de dos generaciones, Cartier se impone como el joyero más prestigioso del mundo; el príncipe de Gales, futuro rey de Inglaterra, manifiesta esta consagración cuando proclama a Cartier "Joyero de los reyes, rey de los joyeros".
Asimismo, estos tres hermanos
emprendieron varios viajes por diversos continentes para descubrir materiales preciosos, piedras...a la vez que la casa Cartier se va posicionando como una de las más prestigiosas y cotizadas entre la realeza y la aristocracia europea, así como entre las grandes familias del mundo de las finanzas y la industria del Nuevo Mundo: los Rockefeller, los Vanderbilt, los Gould o los Ford.
Todo ello, gracias a la inestimable colaboración de diseñadores como Charles Jacqueau, o de artesanos como Maurice Couët o Edmond Jaeger, y de colaboradores muy devotos como Jeanne Toussaint.